Toma la pastilla roja!!!

BIENVENIDO Y TOMA LA PASTILLA ROJA "...Eres un esclavo, Neo/ Igual que los demás, naciste en cautiverio/ naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar/ Una prisión para tu mente/ Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix/ Has de verla con tus propios ojos/ Esta es tu última oportunidad/ Después, ya no podrás echarte atrás/ Si tomas la pastilla azul fin de la historia (La historia acabará)/ Despertarás en tu cama y creerás/ lo que quieras creerte/ Si tomas la roja, te quedas/ en el País de las Maravillas/ y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos/ Recuerda/ lo único que te ofrezco es la verdad/ Nada más..."

lunes, 14 de julio de 2014

Los años perdidos de Jesús


Jesús aproximándose a Ladakh de joven

La vida de Jesucristo ha marcado durante más de 2.000 años el devenir de los acontecimientos mundiales. Sus enseñanzas son el paradigma de bondad y amor que han seguido millones de personas. Pero muchos capítulos de su vida son un enigma, en especial los que van desde los 13 hasta los 30 años. ¿Dónde estuvo? ¿Qué hizo? ¿Estuvo Jesucristo una temporada en la India, Tíbet y Nepal, adquiriendo conocimientos secretos? Veamos…

Parece que la respuesta a éstas y otras preguntas se halla en un compendio de antiguos textos que permanecen ocultos entre las paredes de los monasterios budistas situados en la India y el Tíbet. Fue en la inhóspita región de Ladakh, al norte de la India, hasta su capital, Leh,  una árida región enclavada a más de 3.500 metros de altura, pero que en algunos puntos alcanza la cota de7.000. La provincia permanece aislada gran parte del año ya que las temperaturas por estos lares fluctúan desde los 30 grados negativos en invierno hasta más de 35 en verano, con las nieves perpetuas vistiendo sus cumbres.

Los pedregosos caminos ascienden hasta centenarios monasterios budistas que  trasladan a lo más profundo de nuestros sueños. Esta es la tierra de los puertos de alta montaña, de los lagos de aguas turquesa que son el espejo donde se refleja el cielo más azul que jamás se haya visto. Aquí, los ríos Indo y Zanskar se convierten en manantial de vida, transformando la aridez en un vergel, donde la fresca hierba se mece junto a las doradas espigas de trigo. Sus habitantes son sumamente amables, adivinándose en sus rostros una forma de vida asociada a la mística que, en otros puntos del planeta, ya se ha perdido.

Indagar en la vida Jesús es harto difícil; las informaciones se sobreponen y forman un rompecabezas en el que muchas piezas no encajan; los datos que no han sido clasificados permanecen en el olvido o simplemente son ignorados por historiadores y teólogos, que ven cómo se tambalean sus creencias.

La principal fuente de información sobre Jesús son los evangelios, escritos entre los años 60 y 100 después de Cristo, pero el tiempo transcurrido entre la crucifixión y el inicio de la redacción de estos escritos hace que muchos de los datos que aparecen en ellos no puedan ser considerados como ciertos. Junto a esto, se une que las versiones de los textos que han llegado hasta nuestros días, no son las que los evangelistas y los apóstoles escribieron; los manuscritos evangélicos más antiguos de los que tenemos noticia son del siglo IV, y desde el siglo I fueron muchos los que interpretaron, transcribieron e incluso transformaron –por razones teológicas casi siempre– los textos originales. Descubrimientos como los manuscritos de la biblioteca de Nag Hammadi en Egipto, y fragmentos de un evangelio secreto escrito por san Marcos en el desierto judío de Saba, contienen datos más verosímiles que los que ha presentado la Iglesia a través del Nuevo Testamento. Estos hallazgos no hacen más que confirmar que, entre la vorágine de textos antiguos, existen algunos que confirman que Jesucristo estuvo en las montañas del Himalaya y en ciudades hindúes como Benares. Dichos manuscritos no serían una novedad para el Vaticano, pues parece que en los estantes de su inmensa biblioteca, están depositados 63 legajos en varias lenguas orientales que se refieren a los años perdidos de Jesús.

Siguiendo los pasos de Nicolás Notovich, el explorador ruso que a finales del siglo XIX se aventuró a recorrer las regiones escarpadas del norte de la India, el peregrinaje lleva al monasterio de Hemis. Notovich afirmó que en su viaje descubrió la copia de un antiguo manuscrito budista, cuyo original se encuentra en la capital del Tíbet, que afirmaba que Jesús vivió en la India durante varios años. Pero no solo él tuvo el privilegio de leer los citados textos. Varias décadas después otros corroboraron su historia. El yogui Swami Abhedananda publicó una traducción de los manuscritos en 1929; el pintor, periodista aventurero y científico Nicolás Roerich descubrió y confirmó los mismos versos y, por último, los lamas del monasterio de Hemis se los mostraron en 1939 a Elizabeth Caspari y a su compañera, asegurándoles que  “…estos libros dicen que Jesús estuvo aquí…”.

Durante su viaje de Notovich por la región había tenido conocimiento de que en Hemis había copias de algunos de los miles de rollos escritos en pali, la lengua sagrada de los budistas, cuyos originales estaban en Lhasa, en los que se hablaba del santo Issa, nombre oriental de Jesús.

La belleza del lugar permanece como en aquellos tiempos. Escondido entre las estribaciones montañosas, las edificaciones que dan forma al monasterio se alzan sobre un hermoso valle. Por el patio principal, las banderas de oración se agitan con fuerza elevando los salmos en ellas escritos.

Observando las estatuas, tankas y demás símbolos que decoran el lugar, una librería permanece entre sombras.  Una verja separa los textos que se encuentran tras ella. Tal vez, entre sus páginas resida la verdad…
Con diferentes estancias y maravillosas y coloristas pinturas que decoran las paredes, budas y demás dioses que conforman la iconografía, auténticos guardianes de los secretos de Hemis, se observa que las estancias están repletas de librerías en las que los textos se amontonan entre el olor a incienso y mantequilla de yak –una especie de caballo de pequeño tamaño– con la que mantienen encendidas las innumerables velas.

El  irrefrenable espíritu de aventura y conocimiento de Notovich se vio acompañado por la buena fortuna. Tras su primera visita al monasterio y sin haber conseguido tener acceso a los textos –aunque sí a la confirmación de su existencia–, tuvo que volver al monasterio debido a una caída de su caballo que le ocasionó la fractura de la pierna y por la que permaneció en reposo entre las paredes de Hemis, teniendo acceso a la lectura de los textos en los que se hablaba del viaje de Jesús.

Con los datos en la maleta regresó a Europa para escribir La vida desconocida de Jesucristo, libro que vio la luz en 1894. La controversia más áspera y la duda cayeron como una losa sobre él, ya que se “atrevía” a afirmar que Jesús estuvo en Oriente, que estudió los textos sagrados hindúes –entre ellos los Vedas–; que fue instruido por los brahmanes; que alcanzó un alto grado en el control de su cuerpo y de su mente gracias a la meditación y el yoga; que aprendió el arte de la alquimia, con el que lograría transmutar el agua en vino entre otros hechos; que dominaría la bilocación; que compartió sus enseñanzas con los sudras y las castas inferiores, que preconizaba que todos eran iguales ante los ojos de Dios, a causa de lo cual fue condenado a muerte, pero que consiguió huir hacia las montañas hasta llegar a las lamaserías, donde aprendería las enseñanzas de Buda, que luego conformaron parte innegable de su mensaje… Todo ello afirmaciones que para la fe cristiana serían, son y serán una amenaza.

Algunas de las parábolas más famosas de Jesús guardan semejanza con los escritos de Buda de unos 550 años antes. La famosa parábola del sembrador que figura en los tres Evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas fue contada por Buda 500 años antes, así como la del tesoro en el campo, así como la advertencia de que aunque el Cielo y la Tierra pasarán sus palabras no pasarán jamás. La frase de Jesús de lo fácil que es ver la paja en el ojo ajeno y lo difícil que es ver la viga en el propio también figura en las enseñanzas de Buda. Él dice es más fácil ver las fallas de otros que las propias. Las fallas de los otros se ven fácilmente pero las propias fallas son difíciles de ver. Y la recomendación de Jesús de tratar a los demás como queremos que ellos nos traten también se encuentra en las enseñanzas de Buda. Jesús dijo todo aquel que mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón, Buda dijo no cometas adulterio, la ley se quebranta incluso mirando la esposa de otro hombre deseándola en la mente. En el Hinduismo Krishna dice Yo soy la letra A Yo soy el principio y el fin, y Cristo dice Yo soy el Alfa y la Omega. Tanto Krishna como Jesús les dicen a sus discípulos que vivirán con ellos y ellos vivirán en Él. Dice Jesús en el Evangelio de Lucas si alguien te hiere en la mejilla presentale también la otra. Buda da exactamente el mismo consejo. Jesús dijo ama a tus enemigos, haz bien a los que te odien, bendice a los que te maldicen, ruega por los que te difamen, Buda dijo el odio jamás pesará en este mundo por medio del odio sino por medio del amor, esa es una verdad eterna, vence a la ira con el amor, vence al mal con el bien, vence al avaro con la generosidad, vence al mentiroso con la verdad. Jesús dijo lo que dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños también conmigo dejasteis de hacerlo, y Buda dijo si no os cuidáis los unos a los otros quien os cuidará? Aquél que cuidaría de mí debería cuidar de los enfermos. La imagen de la casa mal construida  así como la falta de sentido de los baños rituales de purificación es común a ambos. Tanto Buda como Jesús fueron acusados de vivir lujosamente ya que nunca practicaron un ascetismo riguroso pues ellos sabían que lo que necesitaba disciplina en el ser humano no es el cuerpo sino la mente por lo tanto no tiene sentido castigar al cuerpo. Otras parábolas de Jesús no provienen de Buda sino de las tradiciones hindúes anteriores a la época de Jesús entre ellas la que dice que si tuviéramos la fe del tamaño de un grano de mostaza podríamos mover montañas. También Buda fue invitado a una boda en donde había cada vez más comida ha medida de que los invitados se la comían y alcanzó para alimentar a todos los que se presentaron a la fiesta. La historia de la ofrenda de la viuda tiene un correlato exacto en las enseñanzas de Buda, de hecho la descripción es tan similar que es imposible sostener que ambas historias se crearon independientemente. Jesús hablaba con desaprobación de los que estaban sedientos de milagros y también lo hacía Buda. Cada nacimiento de estos Avatares fue profetizado por santos ancianos, Jesús se perdió en el Templo y fue encontrado hablando con los Doctores de la Ley, Buda tomó un rumbo desconocido y se sumió en la contemplación antes de que su familia volviera a encontrarlo. Los dos empezaron a predicar a los 30 años, los dos tuvieron 12 discípulos, los dos convocaron a su primer discípulo mientras estaban sentados debajo de una higuera, los dos tuvieron un discípulo favorito y uno que los traicionó. Hace falta que siga? Hay 112 paralelismos entre los Evangelios y las enseñanzas de Buda. Es esto casualidad?

Parece ser que estos argumentos fueron motivo más que sobrado para que el profesor Archibald Douglas fuera a Hemis en busca de la confirmación, encontrándose con que el Lama superior afirmaba que todo era falso. Pero, de ser así, ¿cómo es posible que en años posteriores otros buscadores tuvieran acceso a ellos? Estos verificaron muchos de los detalles que aparecían en el libro de Notovich, por ejemplo Swami Abdhedananda, que en 1921 arribó a Hemis, y al que los monjes dijeron que conocían a Notovich y que todo lo escrito era cierto. Empero tiene especial relevancia la visita de Nicolás Roerich en 1925. Mientras dirigía una expedición a través de Asia llegó a Hemis y logró tener acceso a los textos. Previamente, a lo largo de su viaje ya había tenido la oportunidad de leer historias similares en otros monasterios, tanto en la India como en el Tíbet. Es por ello probable que Roerich tuviera acceso a documentos guardados en otros monasterios, esos que surgen entre las montañas como por arte de magia, sumidos en antiguas tradiciones, como el complejo de Lamayuru, cuya visión deja sin aliento, recortándose contra el cielo mientras los molinos de oración giran, y los devotos dejan las piedras en las que han tallado el mantra sagrado Om Mani Padme Hum hasta formar “muros de poder”.

Y tras recorrer sus templos, encaminarse por la infernal carretera que desde hace siglos sirve de ruta para atravesar estos valles, una vía que corta la respiración y se asoma al río Indo, que discurre entre amenazantes cumbres para concluir en monasterios como el de Likir, donde la dorada estatua del buda Maytreya se eleva hasta 25 metros; cómo olvidar la sonoridad de las caracolas que los monjes gelupka, del monasterio de Thiksey Gompa hacen sonar cada mañana en la puja matinal mientras el sol asciende y las sombras de las montañas recorren el hermoso valle que se encuentra a sus pies.

Cada uno de los rincones de Ladakh guarda un preciado regalo, un secreto aún por descubrir. Parece imposible dejar de imaginar a Jesús, San Issa,  recorriendo estos mismos pagos, sintiendo la fuerza del paisaje, la belleza de sus lagos, compartiendo su vida con las gentes del pequeño Tíbet, descubriendo su propio Shangrilá…

Otras fuentes:
El "Evangelio de Acuario" por Levi H. Dowling, fue escrito en 1908, ha sido publicado constantemente desde entonces, y ha sido traducido a varios idiomas. Afirma ser la historia verdadera de la vida de Jesús, incluyendo los dieciocho años "perdidos" silenciados en el Nuevo Testamento. El relato sigue al joven Jesús a través de India, Tíbet, Persia, Asiria, Grecia y Egipto.

El autor practicó meditación durante 40 años para poder leer los "registros akásicos", materia sutil donde estaría registrado todo hecho del pasado. Escribió el libro siempre entre las 2 y las 6 de la mañana. El libro consta de 22 capítulos que abarcan toda la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte. Los 3 últimos años de su predicación en Palestina son similares al relato de la Biblia pero con más elementos esotéricos

Gruber y Kersten (1995) afirman que el budismo tuvo una influencia sustancial en la vida y las enseñanzas de Jesús. Afirman que Jesús fue influenciado por las enseñanzas y prácticas de los "Terapeutas", descritos por los autores como maestros de la escuela Budista Theravada que estaba establecida en Judea. Aseveran que Jesús vivió la vida de un budista ideal y enseñaba el budismo a sus discípulos; su trabajo sigue los pasos del erudito del Nuevo Testamento de Oxford Barnett Hillman Streeter, quien estableció ya en la década de 1930 que la enseñanza moral de Buda tiene cuatro parecidos notables con el Sermón de la Montaña" 

Algunos eruditos creen que Jesús pudo haber estado inspirado por la religión budista y que el Evangelio de Tomás y muchos textos de los manuscritos encontrados en Nag Hammadi, Egipto, reflejan esta posibilidad. Libros como Los Evangelio Agnósticos y Más allá de las creencias: el Evangelio secreto de Tomás por Elaine Pagels y El Jesús Original por Gruber y Kersten discuten estas teorías.

Según Kersten, el Bhavishya Maha Purana, en el Pratisargaarvan (19.17-32), texto adivinatorio de sucesos futuros, describe así la llegada de Jesús:

"Un día, Shalivahana, el jefe de los Shakas, vino a una montaña nevada (se asume que el Himalaya), y allí, en la Tierra de los Hun (= Ladakh, parte del imperio Kushan), el rey poderoso vio a un hombre bien parecido sentado en una montaña. Su piel era como el cobre y llevaba ropa blanca. El rey le preguntó al hombre santo que quién era. El otro contestó: "Me llaman Isaputra (hijo de Dios), nacido de una virgen, ministro de los no creyentes, siempre en busca de la verdad.

Oh rey, presta atención a la religión que traje para los no creyentes... Mediante la justicia, la verdad, la meditación, y la unidad de espíritu, el hombre encontrará su camino a Isa (Dios en sánscrito) que habita en el centro de Luz, quien permanece constante como el sol, y que disuelve todas las cosas transitorias para siempre. La imagen dichosa de Isa, el donante de felicidad, fue revelada en el corazón; y me llamaron Issa Masih (Jesús el Mesías).'

En el libro Herculanum, dictado por el Espíritu del Conde J . W. Rochester a la médium Wera Krijanowsky podemos leer este relato del centurión Quirílius Cornélius, uno de los primeros discípulos del Maestro, encargado de conducirlo al Gólgota:
"...Su origen divino se manifestó desde la cuna, por una sabiduría que fue más allá de su edad y de cada etapa de su vida. Sin embargo, esto es lo que he oído: después de esa conversación con el Maestro, tuvo la oportunidad de, a través de uno de los discípulos, familiarizarse con un rico partidario judío y ardiente seguidor de la nueva doctrina. Bueno, este hombre llegó a Jerusalén por Pascua y estaba por casualidad inmiscuido entre los doctores y sorprendido por sus disertaciones y razonamientos, inconcebibles a su edad. Entre estos Doctores de la Ley este rabino antiguo de Alejandría, hombre rico y sabio, mostró mucho interés por su precocidad, y vino a darle más tarde un viaje a esa ciudad con el fin de instruirlo. La muerte del viejo le impidió proporcionar a Jesús una posición independiente, pero aún así, él viajó a la India y sólo volvió a Galilea dos o tres años antes de comenzar su predicación. Guardó mucha discreción acerca de sus viajes. Ninguno de los discípulos conocía los detalles de su vida en ese período lejos de hogar. Su madre, que esto no podía ignorar, guardó también con mucha discreción información al respecto..."
Quirílius Cornélius reencarnó posteriormente como Juan Huss, quemado en Constanza en 1415, y luego en 1804 como Allan Kardec, codificador del Espiritismo en Francia.


Fuente principal:

Elizabeth Clare Prophet, “Los años perdido de Jesús”. EDAF, Madrid. 1987

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