Toma la pastilla roja!!!

BIENVENIDO Y TOMA LA PASTILLA ROJA "...Eres un esclavo, Neo/ Igual que los demás, naciste en cautiverio/ naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar/ Una prisión para tu mente/ Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix/ Has de verla con tus propios ojos/ Esta es tu última oportunidad/ Después, ya no podrás echarte atrás/ Si tomas la pastilla azul fin de la historia (La historia acabará)/ Despertarás en tu cama y creerás/ lo que quieras creerte/ Si tomas la roja, te quedas/ en el País de las Maravillas/ y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos/ Recuerda/ lo único que te ofrezco es la verdad/ Nada más..."

lunes, 9 de abril de 2012

Al Gore y la estafa del calentamiento global

Maurice Strong

Hemos estado permanentemente escuchando en los medios masivos de comunicación manipulados por la Elite mundial que el clima está cambiando, que los desastres naturales se reiteran una y otra vez y que todo ello es debido a que nuestra atmósfera sufre un calentamiento sin precedentes debido a la acumulación de CO2 en directa relación a la compleja y humana actividad industrial contaminante (fábricas) y a nuestra consumista vida cotidiana (ejemplo: automóviles) Se afirma que el planeta se dirige al desastre. La industria verde se alimenta de nuestros miedos y nos impulsa a gastar miles de millones en los productos que pretenden ser buenos para el medio ambiente. El cambio climático es en realidad un vasto y elaborado fraude perpetrado desde hace años para obtener poder, dinero y control. La mayor cantidad de CO2 de la atmósfera proviene no de la compleja actividad humana, sino de los mares. El CO2 de la atmósfera es un gas inevitable e imprescindible y está en todas partes. Las emisiones de substancias contaminantes y tóxicas pueden ser reguladas o eliminadas mediante reglamentaciones de alcance local, establecidas por los gobiernos, con las de CO2 en cambio, eso es imposible. Es entonces el pretexto perfecto para la “gobernanza” global, el sueño de la planificación de la economía mundial, en manos de un selecto comité de “sabios” designados por el “Club de Roma” y entronizados en la ONU. Cuando cada gobierno de la Tierra deba someter sus proyectos a un egregio “Comité de Sustentabilidad Climática” de la ONU, cuando cada ser humano en el mundo tenga asignada una “cuota personal máxima de emisión de CO2 “, se habrá convertido el mundo en un inmenso gulag. Y, por supuesto, que el comité de sabios ya tendrá definido que la única solución integral a la “crisis” está en reducir la población a niveles “sustentables”.

"Una población total de 250-300 millones de personas, una disminución del 95% de los niveles actuales, sería lo ideal". (Ted Turner, multimillonario dueño de CNN, miembro del Club de Roma, fundador, junto con Strong, de la U.N. Found, que ha donado mil millones de dólares al I.P.P.C. de la O.N.U. para la “lucha” contra el “calentamiento global”).

Es realmente Al Gore (un accionista de Occidental Petroleum Inc., quien describiera a Obama como el Mesías climático) el ideólogo de esta trama? En realidad Gore es la cara visible de ésta descomunal y perversa estafa. Quien está detrás de él moviendo los hilos? Maurice Strong, uno de los escasos e influyentes (y por supuesto multimillonarios) funcionarios, carentes de representatividad, que ha estado montando silenciosa y pacientemente (en la trastienda) un sistema de control supranacional y supragubernamental con el objetivo último de establecer dominio sobre los estados y las personas de todo el mundo, sin que aquellas apenas se enteren. Strong, un magnate del petróleo que hoy reside en China, había lanzado, desde el más alto podio de la O.N.U., la agenda “ambiental” que con el tiempo se iría “desvirtuando” hasta llegar a ser la agenda “climática” en la actualidad. A lo largo de los años tejiendo una inmensa red internacional de influencias y ocupando puestos de poder en la maraña burocrática internacional, resulta intrigante constatar la variedad de los cargos que ha desempeñado en multitud de “organismos” (de grandioso titulo y correspondiente sigla) cuya real utilidad a veces es difícil de discernir, y que a ratos dan la impresión de haber sido sacados de una novela delirante. Por supuesto que muchos de estos cargos e instituciones han sido retoños de su propia inspiración. Igualmente fatigoso resulta esbozar siquiera un listado de los “contactos”, es decir personas a las que se liga por amistad, afinidad política o favores mutuos, con los que ha tejido la más fantástica red de influencias. Esta formidable red está formada con cabezas de la misma hidra. Resulta escalofriante constatar cuánto poder, político y financiero (pero del dinero público), puede llegar a concentrarse en muy pocos hombres o en uno solo, que no ha ganado elección alguna, que permanece en semi-sombras, y sobre el cual nadie sabe, a ciencia cierta, ante quién (o qué) responde.

Bajo la batuta de Strong la toma de poder político se hizo metódica, y en perspectiva se puede apreciar un “modus operandi”:

Lo primero es una reunión (Convención) “cumbre”, como la de Estocolmo, con una gran farándula de ONGs y “activistas” especialmente convocados (y financiados), y generosa cobertura de las agencias de prensa internacional. De esta saldrá un tratado “marco” bastante anodino, sobre el manejo de alguna cuestión global. Estos tratados “marco” son, en principio, casi simples declaraciones de buena crianza, donde se insta a los gobiernos a iniciar acciones voluntarias sobre el asunto, y a establecer “mecanismos de consulta”.

A lo anterior sigue un proceso de “sensibilización” de la opinión pública internacional. También se le llama “concienciación”, y en realidad es un período de propaganda intensiva y adoctrinamiento (puede durar varios años), donde intervienen las ONGs creadas al objeto, las agencias internacionales de prensa, y las periódicas declaraciones de los titulares de las “agencias” ONU establecidas en virtud del anodino “tratado marco”.

Otros tratados “marco” más específicos (ahora llamados “protocolos”), pueden irse implementando sucesivamente, y por el expediente de crear los reglamentos, ya en “convenciones” más discretas los funcionarios delegados van dando forma a los regímenes específicos de regulación.

Entonces el impacto mediático del procedimiento se ha diluido en varios años, lo que puede abarcar más de un período de gobierno en países con régimen democrático-representativo, lo que permite a la organización ir sorteando las objeciones políticas que puedan ir surgiendo desde el interior de los estados miembros.

El asunto del Cambio Climático haya sido un montaje “troyano” para impulsar su agenda política que tiene un único fin: EL DINERO, y mucho con la implantación del impuesto al carbono. Los científicos (especialistas) que respaldan la hipótesis climática (no es más que eso) hecha doctrina por el Club de Roma y la ONU, difícilmente sumen más de dos docenas, los demás fueron ignorados, y su nivel de connivencia quedó totalmente al descubierto en el escándalo de los mails (el “climategate”), y por otro lado los “consensos” en las Ciencias son efímeros cuando existen. Las Leyes de la Naturaleza no se acuerdan ni se “consensúan” en asambleas. Entonces, aquí se está aplicando la máxima “No importa lo que es verdadero, sólo importa lo que la gente cree que es verdad". (declaración de Paul Watson, co-fundador de Greenpeace, ONG predilecta de Strong). La continua apelación a un supuesto “consenso científico” se encuentra en todo el discurso de Al Gore. (“Si la gran mayoría de los científicos del mundo tienen razón, tenemos sólo diez años para evitar una catástrofe de grandes proporciones ... etc. etc.. dice Al Gore en "Una verdad incómoda").
El concepto de “desarrollo sostenible” está presente en todos los documentos del Club de Roma, y explícito en todos los “proyectos” de la O.N.U., de tal modo que los estados deberían (ya en la actualidad) someter sus planes de desarrollo al escrutinio de la Organización, que deberá visarlos en relación a su “sostenibilidad”; y de cualquier manera el sello de la “sostenibilidad” , -lo que permite o prohibe,- está en el escritorio de algunas pocas personas, (ya sabemos quienes son). Esto parece una caricatura, pero una caricatura siniestra de lo que viene. Es la tiranía mundial, el supragobierno no electo ni controlado, que estará reglamentando las vidas de todas las personas.
Según el plan de Strong la ONU pasa a ser el gestor de los océanos, la atmósfera, el espacio exterior, y en general de todo lo que se pueda definir como “patrimonio común”, (esto es, eventualmente cualquier cosa, aún cuando esté bajo jurisdicción de los Estados nacionales).

Pero, ¿está la soberanía de los estados realmente en peligro?

Dijo Strong en una entrevista apologética de Leo Hickman: “siempre he dejado claro que no creo que el gobierno mundial sea necesario o factible. Lo que sí creo es que necesitamos un sistema de gobernanza global a través del cual las naciones pueden cooperar y abordar las cuestiones que no pueden resolver por sí solas. Tal vez esta afirmación es demasiado sofisticada para algunos, pero no debe ser. El mejor ejemplo es el cambio climático”.




Entonces el “cambio climático” es el mejor ejemplo de cuestiones que las naciones no pueden resolver por sí solas, y que ponen en evidencia la “necesidad” del establecimiento de la citada “gobernanza” mundial. Se entiende entonces, diáfanamente, el rol que el supuesto “cambio climático” viene a desempeñar en toda esta tramoya. Se ha convertido en el pretexto, el justificativo del supragobierno. No es concebible que crean de verdad que la ínfima cantidad de CO2 en la atmósfera (360 ppm, o 0,036%), pueda ser determinante en los cambios de clima que habrá inevitablemente en la Tierra, como los hubo desde siempre. Tampoco puede creerse que pretendan, -de verdad,-- controlar y reducir las emisiones mundiales del gas (un componente natural de la atmósfera, al fin y al cabo), y ni siquiera que crean que tal cosa sea posible.

De manera que toda la parafernalia del “Protocolo de Kioto” se basa en falsedades “consensuadas” devenidas en axiomas, destinadas a la memorización sin análisis, a la manera de un “guión” cuya pauta fue ideada hace ya décadas por el “Club de Roma”.
Impuestos mundiales a los combustibles a favor de la ONU, supervisión directa de todos los organismos internacionales, y en especial de todas las transacciones financieras, un ejército propio autónomo (”fuerza de reacción rápida”), asignación de emisiones de carbono “per cápita” (es decir, a CADA PERSONA), etc. etc., ¿Qué más podría desearse para establecer el dominio mundial?

Hoy en día, el jubilado Strong, que no fue Secretario General de la ONU, pero ejerció más influencia que todos los últimos con los que le tocó trabajar, está hoy aparentemente retirado y autoexiliado en China. ¿En China?,. ¿Y qué hace Strong en China?, (preguntará usted). pues….presta su asesoría al gobierno (por supuesto, que eso es lo que mejor sabe hacer), y con la ventaja de que es un gobierno inamovible, sin las molestas elecciones periódicas de occidente.

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